Ya pasado un día desde el desenlace de las primarias, reposado y sentado en la comodidad de mi hogar, me gustaría poner negro sobre blanco los pensamientos y los sentimientos que todo este proceso me ha producido, me producen y, seguramente, me seguirán produciendo.
Mi primera impresión es que ha sido un proceso demasiado largo y farragoso, desde su inicio hasta su culminación han pasado más de dos meses. Dos meses en los que la organización ha estado ensimismada, atenazada de sus propios fantasmas, anhelos e incertidumbres. Aunque también ha supuesto una inyección de entusiasmo sin precedentes en cualquier organización política, un desborde de participación, cientos de reuniones y asambleas por toda la geografía madrileña, cientos de documentos puestos a debate y consenso, miles de personas votando documentos y dirección política. Pero coincidiremos que ha sido excesivamente largo.
Se me puede decir que estos procesos son imprescindibles en toda organización que se precie. No seré yo quien esté en desacuerdo con tal axioma. Pero es necesario un proceso tan dilatado para ponernos de largo? A mi juicio no, no es imprescindible tanto tiempo. Creo que por el contrario alargar un proceso, que en sí mismo es telúrico, puede suponer un riesgo desmesurado en sus consecuencias. Esperemos que no ocurra ningún achicharramiento ni laminación en nuestro seno y seamos capaces de convivir con solvencia y la suficiente tolerancia respecto al otro.
Otro de los escenarios que se me presentan es la epopeyica actividad de una de las candidaturas en toda esta travesía del desierto. Saliendo a pecho descubierto desde el primer día, sin patronos ni valedores que desde el olimpo de Podemos posaran su dedo magnánimo en la coronilla del elegido; contra aparatos, vientos, olas gigantes, papeles de PRISA, ataques del mundo mundial a nuestro líder a través del delfín, trompas y fanfarrias, el loco de la colina desatado en su verbo florido e incendiario; tourné de plató en plató del susodicho delfín, en un aquelarre mediático digno de los misterios dolorosos en la búsqueda de la lágrima perdida; pactos pintados de generosidad entre irreconciliables antagonistas previos en la búsqueda del todo y del reparto.
Contra todo esto y muchísimo más, que sería muy largo de relatar, ha confrontado esta candidatura con altura de miras, argumentos y más argumentos, entrevistas pausadas, serenas, mensajes conciliadores y plenos de fair play; imaginación desbordante, alegría contagiosa, participación masiva de gentes de todo tipo y condición que si antes no se conocían, o apenas, ahora son piña, son roca, son viento huracanado que no dejará de ulular, lluvia cálida que seguirá regando la tierra donde se ha plantado una semilla de futuro.
Y contra todo lo relatado, esta candidatura ha perdido en números, en votos, pero ha sabido configurar un proyecto compacto y diverso, con el que ha aglutinado a más del 40% de una participación encomiable.
De verdad podemos decir que ha perdido dicha candidatura? Yo tengo mis dudas. En números redondos sin duda. Pero si tenemos en cuenta y analizamos el frentismo tan dispar y roqueño que ha tenido en frente: el dedo de Pablo y el apoyo explícito de parte de la dirección estatal, el discurso desaforado de Monedero, el apoyo magnánimo de PRISA aunque haya sido vendido de "campaña orquestada" contra el líder, el victimismo provechoso de este apoyo mediático.... pues ya no tengo tan claro que ese 40% de compañeros y compañeras que han apoyado un proyecto autónomo, sin padrinos ni gaitas ni banderas, que plantea soluciones complejas a problemas complejos y huye del eslogan y del griterío como métodos de acción política, pueda darse por derrotado en esta contienda interna, sino todo lo contrario.
Porque a partir de hoy mismo, los ganadores tendrán que repartir las diversas responsabilidades dentro del Consejo Ciudadano Autonómico, tendrán que mirarse a los ojos y decidir qué espacios de compromiso y responsabilidad asume cada parte de la ecuación, y no va a ser fácil ese reparto, me temo, conociendo el paño.
Desde los territorios vamos a estar espectantes con las primeras medidas de gobierno que ponga en marcha este CCA, teniendo en cuenta que tienen una hoja de ruta decidida por una mayoría de la ciudadanía podemita que se concreta en los documentos aprobados en la primera fase de este proceso de Asamblea Autonómica. Hay que recordar que 9 sobre 10 de dichos documentos son los que presentó la candidatura no ganadora y fueron avalados democráticamente.
Una situación interesante de confraternización entre dirigentes de un estilo político muy explícito y políticas definidas, de obligado cumplimiento, desde otro estilo político.
Es de esperar un gobierno inclusivo, que restañe las posibles heridas que todo proceso interno genera, que tenga la intención y los hechos para incorporar al devenir de la organización a ese más del 40% que ha apoyado otra opción, libremente, y que no irrumpa como elefante en cacharrería en aquellos territorios donde la propuesta contraria se esté poniendo en práctica con éxito contrastado.
Si esto es así, desde luego que podrán contar con la lealtad del conjunto de la organización, haya votado lo que haya votado cada cual, para construir el Podemos que todos queremos.
Por otra parte no sería aceptable que esos más de 11000 votos y apoyos se quedaran huérfanos de discurso político. No sé como, pero es imprescindible que el entusiasmo y la alegría cosechada por lo que, inicialmente, fue una candidatura a unas primarias y que ha resultado en un proyecto político de solvencia, encuentre acomodo en espacios y tiempos que permitan su desarrollo y crecimiento, como una opción viable en el seno de Podemos. Así lo espero. E imagino que no estoy solo en esta esperanza.
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