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viernes, 14 de diciembre de 2007

Donostia, Ya nos vimos.

El peine del viento. Chillida.

Gaviota en el puerto.
Donostia desde el monteo Igueldo.















Hemos estado en Donostia, viendo al Nano, a mi hijo. Un bonito viaje, un bonito descanso, una bonita escapada. Donostia, San Sebastián, como queramos llamarla, bonita ciudad, bonito paisaje, mar y arena, pintxos y cocina vasca, inigualable. Eso sí, qué pijerío! Aquí os dejo unas cuantas fotos de nuestra excursión a Donostia. Que tiemble la envidia.

miércoles, 19 de septiembre de 2007

El Nano se fué


El Nano se fue. A Donostia. Con su trompa debajo del brazo y la ilusión de iniciar una nueva vida bailándole en los ojillos. Te voy a echar de menos, ladrón. Estos últimos días hemos tenido una mayor relación, más directa, más cercana, más cálida. Y tengo que decirlo muy alto, por muy vago que sea, que lo es, estoy muy orgulloso de mi hijo. Es un buen chaval, que para estos tiempos que corren no es una mala definición. Se ha trazado una meta en la vida y está en ello, sin desmayo y en buenas posiciones de salida para conseguir el triunfo. Pues nada, brindo por su éxito y aunque me duela estar tan lejos, adelante!

lunes, 9 de julio de 2007

Donostia, allá va el Nano.

Desde el pasado día 6, mi hijo es alumno del Conservatorio Superior de Donostia, y no solo ha sacado la plaza, sino que, además, ha sido el primero de todos los que se presentaron en su especialidad: trompa. La verdad es que se lo tiene merecido y currado, aunque a veces peque de un poco de dejadillo con sus obligaciones, en este caso creo que es merecidísimo su primer puesto. Como se puede comprender está contento, bueno, más que contento, eufórico, aunque se retrae de dar saltos y besar viejecitas por la calle. El problema - y la ventaja a su vez - es que se tiene que ir a vivir a San Sebastián, al menos por cuatro años, y si lo veo poco ahora, a partir de octubre ya ni te cuento. Por video conferencia, si ha lugar. Bueno, el caso es que está contento, tiene en su mano la posibilidad de lograr un gran objetivo en su vida y creo que va bien encaminado, y además le vendrá bien vivir solo una temporada. Quién puede pedir más?
Lo dicho, Nano, felicidades, y a agarrar el toro por los cuernos... o por donde se deje el animalito.