No es mi intención ser pesado pero, a cada día que pasa, me reafirmo en la idea de que o somos capaces de transgredir nuestras propias fronteras mentales, políticas y relacionales o nos comemos un colín... y con nosotros el pueblo llano, al que pertenecemos, al que nos dirigimos y al que, inexorablemente, volveremos y nos volveremos a fallar estrepitosamente.
Son ya muchos años de ver, una y otra vez, como los verbos encendidos de la izquierda, gritando grandes verdades, eran y son fagocitados por el establishment sin ningún pudor o congoja.
Son ya muchos años de ver como nuestros más aguerridos próceres de puño en alto se quedaban, una y otra vez, en la esquina de la plaza, arrinconaditos pero felices con su cantinela autocomplaciente, sus banderas rojas, rojas, al viento, mientras la vida corriente y moliente pasaba mirándoles (mirándonos) de reojo.
También son muchos años de ver a los muchachotes de la rosa y el puño jugando al despiste, como magníficos trileros de la palabra y de la idea, abanicando conceptos socialdemócratas mientras ganaban al monopoly de la vida, haciéndose los gestores imprescindibles de las ganancias no visibles.
Sinceramente, ya me cansé hace tiempo de tanta parafernalia para no llegar a ningún lado.
Y me retiré a mis cuarteles de invierno a lamer heridas invisibles, dejar pasar la vida de la mejor forma posible, dedicarme a mis pequeñas cosas cotidianas, a cultivar el huerto de mis amores (mi esposa, mis hijos, algunos amigos) y poco más.
Y en esto llegó el 15M, que me pilló a traspiés, he de reconocerlo. Lo seguí a través de mi hija pequeña, campista desde el primer día en Sol. Lo seguí por los medios de comunicación y alguna visita turística a los concentrados. Me pareció glorioso, espectacular, energizante... pero demasiado avanzado para mis esquemas político/mentales.
Todavía no estaba preparado para entender la profunda ruptura que estaba significando con lo establecido. Tardé algún tiempo en asimilar todo aquello, ese bullicio en las calles y plazas, esa explosión de política por las esquinas, tantísima gente joven que pensábamos, yo pensaba, equivocadamente, que era pasota de la realidad.
Poco a poco se fue asentando el polvo levantado en las plazas y calles, empezaron a surgir voceros, desde todos los puntos cardinales, demandando, en bastantes ocasiones con mucha mala follá y socarronería, que la representación de la ciudadanía era otra cosa, que si tenían agallas se presentaran a las elecciones, que si tal y pascual.... todo con un rictus de cierto pavor en sus rostros, no fuera a ser que efectivamente esos jóvenes airados les hicieran caso y montaran la marimorena en el tablero institucional.
Y en eso llegó Podemos. Y se jodió la cantinela. Elecciones Europeas. Discurso rupturista. Arriba y Abajo. Propuestas para las mayorías. Sin pedrigrí político previo. Sin carné en la boca. Sin símbolos ajados. Y ahí sí me apunté al lío. Porque todo era nuevo y a la vez lógico. Porque todo parecía factible y la ruptura con la inercia posible.
Ahora es el momento de volver a repensarnos, desde la experiencia, desde lo conquistado, que no es poco. Volver a ser sin dejar de ser. Y ser más, muchos más. Todos y todas que faltan. Toda esa buena gente que todavía nos contempla como si portáramos las banderas ajadas en la esquina de la plaza, orgullosos pero solitarios. Ya no es así, ya no puede seguir siendo así y hay que convencerles y convencernos del cambio radical que supone dejar la bandera ajada y recuperar la sonrisa, en el camino de la felicidad reivindicada.
Comentarios sobre la vida en general y la de los cercanos en particular, o "Mañana hablaremos del Gobierno, PePeLui"
jueves, 22 de septiembre de 2016
miércoles, 21 de septiembre de 2016
PODEMOS MADRID, ¿UNA REPETICIÓN EN LA MOVIOLA DE LA HISTORIA?
Fue hace más de 35 años, todavía peinaba yo melena leonada y miraba a través de mis gafas de pasta de intelectual demodé, cuando el Partido Comunista de España se hizo el mayor harakiri político que yo haya conocido. Fue en su X Congreso, a finales de julio de 1981. Aquél en el que Santiago Carrillo fue reelegido Secretario General pasando a cuchillo a una parte, no desdeñable, del llamado eurocomunismo, tronco central del PCE en aquellas épocas. Laminó a parte los denominados "renovadores" en la estrategia, por otra parte exitosa, de arrinconar a los "estalinistas" del momento, añorantes del PCUS y de la gran madre URSS.
Posteriormente los resultados de este X Congreso se concretaron en la salida de importantes cuadros políticos del seno del PCE, imposibilitados por encontrar acomodo en un partido de discurso aperturista, seguidor de los postulados del PCI (Partido Comunista Italiano), pero de estructura interna leninista, haciendo del "centralismo democrático" un mazo que golpeaba con saña a toda postura disidente, aún dentro del mismo discurso eurocomunista.
En aquellos tiempos, los jóvenes alineados con las posturas "renovadoras" dentro del eje eurocomunista éramos bastante irreverentes, tanto con nuestros mayores como con los discursos y los símbolos más sagrados del partido. ¡Éramos jóvenes y estábamos locos!
Tanto es así que nos inventamos unos apodos para definir las distintas corrientes que subyacían en el seno de la organización. Es verdad que no a todo el mundo le hizo gracia estos apodos, pero la verdad es que nos lo pasábamos muy bien uniendo chascarrillo y discusión política de altos vuelos.
Utilizamos tres denominaciones para los tres grupos más compactos:
Tocinillos para el grupo renovador dentro del eje eurocomunista, los jóvenes irreverentes y otra mucha gente algo más seria.
Asturcones para el grupo "oficialista" dentro del eje eurocomunista, liderado por el propio Carrillo, los del sí pero no (sí al discurso y no a la organización abierta que propugna el discurso)
Zorrocotrocos para el grupo más nostálgico y estalinista, los que defendían las esencias del comunismo clásico de la Unión Soviética y su PCUS, los de las banderas ondeantes.
Y diréis que a qué cuento viene esta batallita del abuelo. Pues sencillamente a que creo que, después de más de 35 años, no hemos avanzado demasiado.
A día de hoy, en el seno de Podemos, al menos en Madrid, se abre una discusión sobre qué somos y qué queremos ser de mayores que me recuerda sobremanera a aquella de antaño.
También hoy se divide su espacio en tres realidades que lo disputan:
De una parte los que defienden la transversalidad (que conste que yo me encuadro en esta línea de pensamiento y por lo tanto este texto no es objetivo, ni falta que hace), la conquista de mayorías mediante la participación social y el convencimiento ciudadano, la construcción de un sujeto ciudadano que aún no existe. Que se utiliza el discurso amable, la sonrisa, la llamada a la felicidad y al entendimiento como elementos diferenciadores de otros actores políticos. Que desde un punto de vista interno postulan sistemas organizativos abiertos, descentralizados, trasladando la responsabiliad política y la toma de decisiones a múltiples ámbitos, haciendo protagonistas de la acción política a las gentes en sus entornos más inmediatos... Estos, como digo, muy bien podrían heredar el término "Tocinillos" y forman, o formaron, parte de aquel eje central denominado "Claro que Podemos" capitaneado por Iglesias, Errejón, Bescansa, Monedero, Alegre, Mayoral, Espinar y otra mucha gente, ganador por goleada de la primera Asamblea Ciudadana en Vista Alegre.
Por otra parte se presentan los adalides de la ortodoxia discursiva, del ganar el cielo por asalto, del dar miedo a los poderosos, del rock duro como convencimiento político. Mantener los parámetros del discurso oficial pero cambiando el eje primigenio del abajo y arriba por el más clásico y manido de izquierda y derecha, del venimos a escuchar y (en la práctica) ya veremos que hacemos con lo que escuchamos. Esta línea de pensamiento, a mi modo de ver, se hace merecedora del apodo "Asturcones".
Y finalmente nos encontramos con el tarro de las esencias de la izquierda más izquierda representada por las gentes que provienen de Izquierda Anticapitalista (ya su título dice mucho) y militantes de algunos movimientos sociales autoconvencidos de ser punta de lanza de la revolución pendiente. Este colectivo, añorante del efecto estético del 15M, considera que la solución pasa por re-tomar las plazas (no está claro para qué ni por cuanto tiempo), apelando a una "horizontalidad" en la toma de decisiones que cuando han tenido posibilidad de gestionar órganos de dirección política o espacios de participación (léase Consejos Ciudadanos o incluso Círculos), se la han pasado por el forro con gran solemnidad. Para mí no hay duda que esta nueva línea de pensamiento se gana a pulso la donominación de "Zorrocotrocos".
Y ya, para finalizar, solo decir que todo esto es una apreciación adsolutamente personal, no está consensuada salvo con la única neurona estable que me queda y no debiera tenérseme mucho en cuenta habida cuenta de mi edad y mi estilo de vida.
Posteriormente los resultados de este X Congreso se concretaron en la salida de importantes cuadros políticos del seno del PCE, imposibilitados por encontrar acomodo en un partido de discurso aperturista, seguidor de los postulados del PCI (Partido Comunista Italiano), pero de estructura interna leninista, haciendo del "centralismo democrático" un mazo que golpeaba con saña a toda postura disidente, aún dentro del mismo discurso eurocomunista.
En aquellos tiempos, los jóvenes alineados con las posturas "renovadoras" dentro del eje eurocomunista éramos bastante irreverentes, tanto con nuestros mayores como con los discursos y los símbolos más sagrados del partido. ¡Éramos jóvenes y estábamos locos!
Tanto es así que nos inventamos unos apodos para definir las distintas corrientes que subyacían en el seno de la organización. Es verdad que no a todo el mundo le hizo gracia estos apodos, pero la verdad es que nos lo pasábamos muy bien uniendo chascarrillo y discusión política de altos vuelos.
Utilizamos tres denominaciones para los tres grupos más compactos:
Tocinillos para el grupo renovador dentro del eje eurocomunista, los jóvenes irreverentes y otra mucha gente algo más seria.
Asturcones para el grupo "oficialista" dentro del eje eurocomunista, liderado por el propio Carrillo, los del sí pero no (sí al discurso y no a la organización abierta que propugna el discurso)
Zorrocotrocos para el grupo más nostálgico y estalinista, los que defendían las esencias del comunismo clásico de la Unión Soviética y su PCUS, los de las banderas ondeantes.
Y diréis que a qué cuento viene esta batallita del abuelo. Pues sencillamente a que creo que, después de más de 35 años, no hemos avanzado demasiado.
A día de hoy, en el seno de Podemos, al menos en Madrid, se abre una discusión sobre qué somos y qué queremos ser de mayores que me recuerda sobremanera a aquella de antaño.
También hoy se divide su espacio en tres realidades que lo disputan:
De una parte los que defienden la transversalidad (que conste que yo me encuadro en esta línea de pensamiento y por lo tanto este texto no es objetivo, ni falta que hace), la conquista de mayorías mediante la participación social y el convencimiento ciudadano, la construcción de un sujeto ciudadano que aún no existe. Que se utiliza el discurso amable, la sonrisa, la llamada a la felicidad y al entendimiento como elementos diferenciadores de otros actores políticos. Que desde un punto de vista interno postulan sistemas organizativos abiertos, descentralizados, trasladando la responsabiliad política y la toma de decisiones a múltiples ámbitos, haciendo protagonistas de la acción política a las gentes en sus entornos más inmediatos... Estos, como digo, muy bien podrían heredar el término "Tocinillos" y forman, o formaron, parte de aquel eje central denominado "Claro que Podemos" capitaneado por Iglesias, Errejón, Bescansa, Monedero, Alegre, Mayoral, Espinar y otra mucha gente, ganador por goleada de la primera Asamblea Ciudadana en Vista Alegre.
Por otra parte se presentan los adalides de la ortodoxia discursiva, del ganar el cielo por asalto, del dar miedo a los poderosos, del rock duro como convencimiento político. Mantener los parámetros del discurso oficial pero cambiando el eje primigenio del abajo y arriba por el más clásico y manido de izquierda y derecha, del venimos a escuchar y (en la práctica) ya veremos que hacemos con lo que escuchamos. Esta línea de pensamiento, a mi modo de ver, se hace merecedora del apodo "Asturcones".
Y finalmente nos encontramos con el tarro de las esencias de la izquierda más izquierda representada por las gentes que provienen de Izquierda Anticapitalista (ya su título dice mucho) y militantes de algunos movimientos sociales autoconvencidos de ser punta de lanza de la revolución pendiente. Este colectivo, añorante del efecto estético del 15M, considera que la solución pasa por re-tomar las plazas (no está claro para qué ni por cuanto tiempo), apelando a una "horizontalidad" en la toma de decisiones que cuando han tenido posibilidad de gestionar órganos de dirección política o espacios de participación (léase Consejos Ciudadanos o incluso Círculos), se la han pasado por el forro con gran solemnidad. Para mí no hay duda que esta nueva línea de pensamiento se gana a pulso la donominación de "Zorrocotrocos".
Y ya, para finalizar, solo decir que todo esto es una apreciación adsolutamente personal, no está consensuada salvo con la única neurona estable que me queda y no debiera tenérseme mucho en cuenta habida cuenta de mi edad y mi estilo de vida.
martes, 20 de septiembre de 2016
LA CUADRATURA DEL CÍRCULO
Muy en consonancia con mi anterior entrada sobre descentralización en nuestra organización en la Comuniad de Madrid, se ha publicado el informe solicitado por la Secretaría de Organización Estatal sobre la actividad de los círculos para su puesta al día y activación de los mismos, relativo a los 6 círculos de Móstoles.
Es muy interesante su lectura puesto que pone negro sobre blanco los logros que se consiguen cuando se hacen apuestas audaces en el campo de la organización interna, cuando se apuesta por la capacidad de los compañeros y compañeras de autoorganizarse, de autodirigirse, de implicarse con su territorio y los actores del mismo (entidades ciudadanas, juntas de distrito, etc.), también el coordinarse con los compañeros y compañeras de los otros círculos territoriales para realizar actividades conjuntas, campañas de importante calado social y ciudadano.
Podemos Móstoles, con su apuesta, arriesgada, incomprendida y muy criticada en sus inicios, está poniendo de manifiesto que, sin conseguir la cuadratura del círculo, va en el buen camino. No solo no se han producido salidas importantes de compañeros y compañeras (alguna ha habido qué duda cabe), sino que se ha conseguido la incorporación de mucha gente que antes no estaba en disposición de hacerlo.
Solo hay que recordar los datos, cuando Podemos Móstoles era un solo círculo, en el mejor de los casos se llegaba a una participación en sus asambleas de 100 personas, con un núcleo de personas activas no superior a 40/50. Hoy en día, cuando se producen las asambleas de círculos o, lo que denominamos, Plenario de Círculos, superamos con creces aquella cantidad. Pero lo más importante es que el núcleo de personas implicadas en el día a día de la organización ha dado un salto cualitativo y cuantitativo importante, contando con no menos de 200 personas activas en la actualidad.
Imagino que algo habrá tenido que ver el sistema organizativo con el que nos dotamos, pues es la única diferencia visible respecto a otras poblaciones que han seguido con el sistema de círculo único y manifiestan una pérdida importante de efectivos en sus filas.
Ahora que estamos en pleno debate en Madrid sobre quienes somos y qué queremos, puede tener interés tomarse unos minutos y hechar una ojeada a este informe. Quizás nos pueda ayudar constatar experiencias que caminan por sendas no trilladas, abriendo la imaginación y no cerrando puertas.
Os dejo pues el enlace para poder visionar dicho informe.
https://www.dropbox.com/s/rhthskaqncbwr5x/Informe%20Activaci%C3%B3n%20de%20C%C3%ADrculos%20-%20M%C3%93STOLES.pdf?dl=0
Es muy interesante su lectura puesto que pone negro sobre blanco los logros que se consiguen cuando se hacen apuestas audaces en el campo de la organización interna, cuando se apuesta por la capacidad de los compañeros y compañeras de autoorganizarse, de autodirigirse, de implicarse con su territorio y los actores del mismo (entidades ciudadanas, juntas de distrito, etc.), también el coordinarse con los compañeros y compañeras de los otros círculos territoriales para realizar actividades conjuntas, campañas de importante calado social y ciudadano.
Podemos Móstoles, con su apuesta, arriesgada, incomprendida y muy criticada en sus inicios, está poniendo de manifiesto que, sin conseguir la cuadratura del círculo, va en el buen camino. No solo no se han producido salidas importantes de compañeros y compañeras (alguna ha habido qué duda cabe), sino que se ha conseguido la incorporación de mucha gente que antes no estaba en disposición de hacerlo.
Solo hay que recordar los datos, cuando Podemos Móstoles era un solo círculo, en el mejor de los casos se llegaba a una participación en sus asambleas de 100 personas, con un núcleo de personas activas no superior a 40/50. Hoy en día, cuando se producen las asambleas de círculos o, lo que denominamos, Plenario de Círculos, superamos con creces aquella cantidad. Pero lo más importante es que el núcleo de personas implicadas en el día a día de la organización ha dado un salto cualitativo y cuantitativo importante, contando con no menos de 200 personas activas en la actualidad.
Imagino que algo habrá tenido que ver el sistema organizativo con el que nos dotamos, pues es la única diferencia visible respecto a otras poblaciones que han seguido con el sistema de círculo único y manifiestan una pérdida importante de efectivos en sus filas.
Ahora que estamos en pleno debate en Madrid sobre quienes somos y qué queremos, puede tener interés tomarse unos minutos y hechar una ojeada a este informe. Quizás nos pueda ayudar constatar experiencias que caminan por sendas no trilladas, abriendo la imaginación y no cerrando puertas.
Os dejo pues el enlace para poder visionar dicho informe.
https://www.dropbox.com/s/rhthskaqncbwr5x/Informe%20Activaci%C3%B3n%20de%20C%C3%ADrculos%20-%20M%C3%93STOLES.pdf?dl=0
lunes, 19 de septiembre de 2016
IDEAS SOBRE DESCENTRALIZACIÓN POLÍTICO/ORGANIZATIVA EN LA CAM
Tras la Asamblea
Ciudadana de Vista Alegre, donde se aprobaron los documentos eje de
nuestra acción política y formulación organizativa, se procedió a
la cascada de elecciones en los estamentos inferiores, comenzando por
los municipios para finalizar por las Comunidades Autónomas.
A mi modo de ver este
procedimiento, debido a las necesidades electorales del momento, nos privó de realizar un debate en profundidad sobre la
implantación territorial de nuestra organización y sus complejas
relaciones.
Ahora, una vez
transcurridos dos años, estamos en condiciones de abordar este
debate con conocimientos empíricos de lo que nos ha supuesto la
organización territorial actual, así como el reparto de papeles en
la acción política cotidiana entre los dos órganos fundamentales
de nuestra estructura partidaria: los círculos y los Consejos
Ciudadanos, ya sean municipales o Autonómico.
Según decidimos en
nuestros documentos de cabecera, los círculos se contemplan como el
ámbito de participación y conexión con la ciudadanía, ya que no
es necesario pertenecer a Podemos para poder participar en su seno,
en plano de igualdad, con las personas adscritas a nuestra
organización. Es un gran descubrimiento si se gestiona debidamente y
responde a su fin primordial. Lo que no siempre ocurre.
De otra parte se
establecen unos órganos de índole ejecutiva denominados Consejos
Ciudadanos de ámbito municipal, Autonómico y Estatal. Estos órganos
son elegidos por todas las personas adscritas a Podemos en el
territorio correspondiente (Asamblea Ciudadana) mediante el sistema
de primarias y voto personal e intransferible. Esto supone que dichos
órganos son los depositarios de la legalidad democrática y jurídica de nuestra
organización a diferencia de los Círculos, en los que no se
producen elecciones de órganos ejecutivos en su seno.
Sin embargo las
competencias entre ambos estamentos de nuestro ordenamiento interno
no quedan demasiado claras en los documentos que establecen y definen
nuestras reglas de juego. A veces se solapan e, incluso, se
contradicen.
Es un problema que habrá
que resolver en el marco de la II Asamblea Ciudadana Estatal, no
durante el proceso de nuestra Asamblea de la Comunidad de Madrid.
Solo se referencia este hecho para que sea tenido en cuenta a la hora
de definir nuestro ordenamiento territorial autonómico.
Pasando ya a propuestas
concretas, parto de la base de las definiciones, sucintas, antes indicadas de
los diferentes órganos: Círculos y Consejos Ciudadanos.
Pues bien, si queremos
que Podemos se configure como esa herramienta en manos de la
ciudadanía para su empoderamiento y el cambio radical de nuestras
condiciones de vida, tendremos que acordar que es imprescindible que
los círculos sean, efectivamente, el espacio más dinámico y
flexible posible donde las gentes, independientemente de su color
político, procedencia, dinámicas y otros factores, encuentren un
lugar amable donde relacionarse y hacer política cotidiana. Si
convenimos que esto debe ser así en contraposición del peligro real
de que se conviertan en espacios estrechos solo amables con una militancia incombustible de corte antiguo, ansiosa por reafirmar permanentemente sus esencias pero expulsando a la gente corriente, decidida a participar pero no a morir en el intento, llegaremos a la conclusión de que debe haber
círculos por todos los rincones de nuestro territorio para facilitar
el encaje sencillo de las gentes en los entramados, a veces
difíciles, de la política. Pero además deben cumplir también un
papel fundamental de argamasa social, de cemento que una a esa
ciudadanía dispersa pero dispuesta a salir de sus espacios de
confort e implicarse en el día a día de sus comunidades.
Asímismo debemos dotarnos de estructuras de índole comarcal, ya que una comunidad con más de 6 millones de habitantes difícilmente se puede gestionar con un solo órganos ejecutivo (Consejo Ciudadano Autonómico), como ya se ha evidenciado durante este tiempo. A mi modo de ver estas estructuras no deben ser meros espacios de coordinación entre municipios, sino que tienen que tener funciones ejecutivas y de responsabilidad política sobre el territorio que actúen. Por lo tanto deben ser elegidas de igual modo que todos los Consejos Ciudadanos, mediante voto individual e intransferible por todas las personas adscritas a nuestra organización en ese territorio.
De igual modo parede adsurdo que una ciudad como Madrid solo cuente con un Consejo Ciudadano de ámbito capitalino, careciendo sus distritos (todos ellos con mayor población que la segunda población de la Comunidad, Móstoles) de órganos similares, limitándose a un círculo por distrito, siendo imposible, lógicamente, que pueda estar presente en el territorio de una forma eficaz.
Dicho todo esto, mi
propuesta es la siguiente:
- Consejo Ciudadano Autonómico configurado en base a dos ejes: Funciones ejecutivas (Secretarías) y funciones representativas y de coordinación territorial
- Consejos Ciudadanos Comarcales previa definición de las zonas más acordes en función de sus similitudes: cercanía geográfica, nivel similar poblacional, problemáticas afines, etc.
- Consejos Ciudadanos Municipales de las localidades de la Comunidad excepto Madrid Capital
- Consejo Ciudadano Madrid Capital
- Consejos Ciudadanos Distritales de Madrid Capital
Estos Consejos tendrían,
entre otras labores, el encargo de descentralizar la organización de
su ámbito de competencia, fundamentalmente los Consejos Distritales
de Madrid Capital y los Consejos Municipales de ciudades de más de
30000 habitantes, mediante el fomento y creación de Círculos
Barriales. Este proceso debería estar finalizado en un plazo no
superior a dos años.
Para llevar a buen
puerto esta labor, los Consejos Ciudadanos deberían contar con
competencias y medios económicos suficientes, tener acceso al censo
de personas inscritas en su territorio para poder trabajar con cada
una de ellas de forma directa y asumir sus responsabilidades políticas y organizativas sin escudarse en la competencia con los círculos.
sábado, 17 de septiembre de 2016
EMPEZÓ EL BULLICIO
El pasado día 5 se abrió la caja de los truenos desde el Consejo Ciudadano Autonómico, dando inicio al proceso de renovación política, organizativa y direccional de Podemos Comunidad de Madrid. Algo que se venía reclamando desde distintos ámbitos del territorio desde hace algún tiempo, por lo que hay que agradecer la iniciativa, supongo.
Nada más salir el calendario se han empezado a revolver las aguas, que nunca fueron mansas, de nuestra organización.
Apareció públicamente la iniciativa colectiva denominada Proceso Adelante Podemos, capitaneada por varias personas conocidas en el panorama político y mediático regional e, incluso, estatal en rueda de prensa, rodeadas estas "caras públicas" por otras muchas gentes no tan conocidas en las salas de estar de las casas de bien, pero bien reconocibles por la inmensa mayoría de la gente de a pié de Podemos en Madrid.
¡Y se armó la gorda! Que si se utilizan las caras públicas para mediatizar el debate, que si tú no pero yo sí, que "aparecerán mejores alternativas como la de mi amigo Ramón", que es hurtar la participación a "las bases", que los debates deben ser de ideas y no de personas (sic)... y así hasta el infinito.
Curiosamente, esta "línea de pensamiento positivo" autodenominada Adelante Podemos ha cogido las riendas de un proceso colectivo y lleva no menos de 6 reuniones abiertas para discutir y armar de forma colectiva los cinco ejes que planteó en su presentación. En estas reuniones han participado no menos de 400 personas (como poco) de distinto estilo, pelaje, vocerío y procedencia, en paz y armonía, sin tirarse de los pelos ni mentarse a los progenitores. Algo raro en los mundos que vivimos actualmente.
Y siguiendo con las curiosidades, resulta que el resto de "líneas de pensamiento", candidaturas o como se autodefinan cada cual, han hecho pleno en cuanto a los temas a debatir: los cinco ejes propuestos en un principio por Adelante Podemos, nominados de una u otra forma, pero los cinco ejes finalmente. ¿Casualidad o acierto adsoluto de las necesidades que nos desbordan como organización?
Por otra parte eso de que discutamos de ideas sin las personas que las sustentan debe ser algo nuevo de la era digital en la que nos encontramos. Por mi parte siempre me ha gustado debatir en presencia, mirando a los ojos a mis interlocutores para descubrir la veracidad de sus argumentos e intenciones, sabiendo que quien tengo delante es una persona con todas sus cualidades y defectos, al igual que yo, no una entelequia o un avatar distorsionado.
En fín, que ha empezado el bullicio, el griterío y las prácticas onerosas en algunos ámbitos dirigentes... pero ante todo eso yo a lo mío, a lo nuestro: confrontar ideas, debatir en espacios de libertad, mirar directamente a los ojos y procurar ser felices. Te invito a compartir este tránsito colectivo y alegre.
Nada más salir el calendario se han empezado a revolver las aguas, que nunca fueron mansas, de nuestra organización.
Apareció públicamente la iniciativa colectiva denominada Proceso Adelante Podemos, capitaneada por varias personas conocidas en el panorama político y mediático regional e, incluso, estatal en rueda de prensa, rodeadas estas "caras públicas" por otras muchas gentes no tan conocidas en las salas de estar de las casas de bien, pero bien reconocibles por la inmensa mayoría de la gente de a pié de Podemos en Madrid.
¡Y se armó la gorda! Que si se utilizan las caras públicas para mediatizar el debate, que si tú no pero yo sí, que "aparecerán mejores alternativas como la de mi amigo Ramón", que es hurtar la participación a "las bases", que los debates deben ser de ideas y no de personas (sic)... y así hasta el infinito.
Curiosamente, esta "línea de pensamiento positivo" autodenominada Adelante Podemos ha cogido las riendas de un proceso colectivo y lleva no menos de 6 reuniones abiertas para discutir y armar de forma colectiva los cinco ejes que planteó en su presentación. En estas reuniones han participado no menos de 400 personas (como poco) de distinto estilo, pelaje, vocerío y procedencia, en paz y armonía, sin tirarse de los pelos ni mentarse a los progenitores. Algo raro en los mundos que vivimos actualmente.
Y siguiendo con las curiosidades, resulta que el resto de "líneas de pensamiento", candidaturas o como se autodefinan cada cual, han hecho pleno en cuanto a los temas a debatir: los cinco ejes propuestos en un principio por Adelante Podemos, nominados de una u otra forma, pero los cinco ejes finalmente. ¿Casualidad o acierto adsoluto de las necesidades que nos desbordan como organización?
Por otra parte eso de que discutamos de ideas sin las personas que las sustentan debe ser algo nuevo de la era digital en la que nos encontramos. Por mi parte siempre me ha gustado debatir en presencia, mirando a los ojos a mis interlocutores para descubrir la veracidad de sus argumentos e intenciones, sabiendo que quien tengo delante es una persona con todas sus cualidades y defectos, al igual que yo, no una entelequia o un avatar distorsionado.
En fín, que ha empezado el bullicio, el griterío y las prácticas onerosas en algunos ámbitos dirigentes... pero ante todo eso yo a lo mío, a lo nuestro: confrontar ideas, debatir en espacios de libertad, mirar directamente a los ojos y procurar ser felices. Te invito a compartir este tránsito colectivo y alegre.
jueves, 7 de abril de 2016
¡Ahora no, hombre!
El pasado domingo tuvimos un acto casi eucarístico de comunión política en Princesa 2, sede de Podemos Madrid.
Tras más de un año de espera, los Secretarios Generales Municipales de la Comunidad de Madrid, pudimos establecer contacto físico y dialéctico con nuestro Secretario General, Luis Alegre, y parte de la dirección, antiguo equipo (Miguel Vila -Secretario Político- y Ana -Secretaria de Finanzas-) y nuevo equipo (Lorena. Vicesecretaria General).
No os penséis que la reunión era fruto de la iniciativa política de Luis Alegre, nada más lejos de la realidad. La verdad es que no tenía más remedio que convocarla después de la movida acaecida días atrás en el Consejo Ciudadano Autonómico madrileño, provocada por la dimisión de 10 consejeros y consejeras adscritos a la candidatura "Claro Que Podemos", que en su día lideraba el mismo Luis en las pasadas primarias, y que consiguió una mayoría suficiente de votos y puestos en el consejo para gobernar el partido en solitario durante este tiempo. O al menos así se hizo.
Lamentablemente, cuando se quiere dirigir desde la cátedra y no desde las trincheras cotidianas, es muy difícil establecer vínculos sólidos con las atribuladas tropas de a pie que se dejan los dientes cada día en la construcción de esta herramienta que hemos denominado Podemos.
No es de extrañar entonces que, cuando se quiere explicar las dimisiones de la parte del consejo que SÍ, repito, SÍ ha trabajado con ahínco día tras día y todos los días, con frases fuera de foco y a veces fuera de tono, la receptividad no fuera la deseada en ese foro aguerrido.
Todo indica que se ha producido un "pacto de supervivencia" entre Luis Alegre y la poca gente que le queda de aquella candidatura de alubión, y el sector vinculado a IA en la Comunidad de Madrid, ampliamente sobrerrepresentado en el Consejo Autonómico con respecto a su influencia real en los territorios inhóspitos. Tú me sostienes y yo te doy cancha y manga ancha para que hagas trizas lo conseguido, sobre todo en el campo organizativo. Sabio acuerdo.
Y en esas estamos, parece ser. Procurando desmantelar a la voz de ¡AR! todo el entramado organizativo que nos ha permitido pelear elección tras elección con singular éxito y, al mismo tiempo, hacer partido donde no existía casi nada debidamente articulado.
Pero es lo que pasa con la gente que no conoce donde se mete, tribulete. Que las cosas en un despacho parecen fáciles y en la realidad te salen las hormiguitas respondonas por todos lados y el edificio que quieres sustituir te devora y te deglute.
Y nadie dice que las cosas tengan que ser inmutables, ¡ni mucho menos! Pero de ahí a entrar como elefante en cacharrería a dos meses escasos de unas nuevas y muy previsibles elecciones generales y poner todo patas arriba, hay un trecho. Largo trecho.
Porque analicemos fríamente los resultados de esta estructura basada en las Juntas Electorales de Zona (Jez para los amigos), de esta "máquina de guerra electoral" como la definimos en su momento y muy bien definida.
Solo quisiera dar algunos datos para tener perspectiva de la rentabilidad económica del invento, amén de la política, que voces más autorizadas hay para desentrañarla.
En términos electorales podemos decir que en las elecciones autonómicas de mayo del año pasado conseguimos 27 escaños y 587.849 votos, que traducido a ingresos por subvención electoral supone la bonita cifra de 539.491,86 € por escaños y 593.828,49 € por votos. Lo que nos da un total de 1.133.320,35 € de ingresos para el partido, cuando lo invertido en términos económicos fue irrisorio, no computa en este cálculo las horas, los esfuerzos, los desvelos, las alegrías, los disgustos y demás que cientos, miles de magníficos compañeros y compañeras pusieron en la balanza para conseguir estos resultados. Compañeros y compañeras capitaneados en su mayoría por los responsables de la Secretaría de Organización Autonómica y los responsables de las JEZ.
Pero llegaron las elecciones generales del 20D, y nuevamente nos pusimos en marcha, como una piña, montando un equipo de campaña liderado por Luis Alegre, como no podía ser de otro modo en su calidad de Secretario General, Miguel Vila (Secretario Político), Emilio Delgado (Secretario de Organización Autonómico) y Tania Sánchez, candidata por Madrid. Si alguien tiene interés en saber quien se dejó las cejas durante esos días en la campaña de Madrid, que pregunte a los compañeras y compañeros que se dejaron la vida en ello... a mí me da la risa.
Y obtuvimos unos resultados muy importantes, 750477 votos y 8 escaños. Traducido en euros contantes y sonantes un total de 777.231 € del ala. Con una inversión de 40.000 € y, nuevamente, las horas, los esfuerzos, los desvelos, las alegrías, los disgustos y demás que cientos, miles de magníficos compañeros y compañeras.
Lo dejo aquí, para que hagamos una ligera reflexión y pensemos si en estos momentos que nos amenaza una nueva campaña electoral, nos podemos dar el lujo de desmantelar las estructuras que nos han traído hasta este nivel.
Tras más de un año de espera, los Secretarios Generales Municipales de la Comunidad de Madrid, pudimos establecer contacto físico y dialéctico con nuestro Secretario General, Luis Alegre, y parte de la dirección, antiguo equipo (Miguel Vila -Secretario Político- y Ana -Secretaria de Finanzas-) y nuevo equipo (Lorena. Vicesecretaria General).
No os penséis que la reunión era fruto de la iniciativa política de Luis Alegre, nada más lejos de la realidad. La verdad es que no tenía más remedio que convocarla después de la movida acaecida días atrás en el Consejo Ciudadano Autonómico madrileño, provocada por la dimisión de 10 consejeros y consejeras adscritos a la candidatura "Claro Que Podemos", que en su día lideraba el mismo Luis en las pasadas primarias, y que consiguió una mayoría suficiente de votos y puestos en el consejo para gobernar el partido en solitario durante este tiempo. O al menos así se hizo.
Lamentablemente, cuando se quiere dirigir desde la cátedra y no desde las trincheras cotidianas, es muy difícil establecer vínculos sólidos con las atribuladas tropas de a pie que se dejan los dientes cada día en la construcción de esta herramienta que hemos denominado Podemos.
No es de extrañar entonces que, cuando se quiere explicar las dimisiones de la parte del consejo que SÍ, repito, SÍ ha trabajado con ahínco día tras día y todos los días, con frases fuera de foco y a veces fuera de tono, la receptividad no fuera la deseada en ese foro aguerrido.
Todo indica que se ha producido un "pacto de supervivencia" entre Luis Alegre y la poca gente que le queda de aquella candidatura de alubión, y el sector vinculado a IA en la Comunidad de Madrid, ampliamente sobrerrepresentado en el Consejo Autonómico con respecto a su influencia real en los territorios inhóspitos. Tú me sostienes y yo te doy cancha y manga ancha para que hagas trizas lo conseguido, sobre todo en el campo organizativo. Sabio acuerdo.
Y en esas estamos, parece ser. Procurando desmantelar a la voz de ¡AR! todo el entramado organizativo que nos ha permitido pelear elección tras elección con singular éxito y, al mismo tiempo, hacer partido donde no existía casi nada debidamente articulado.
Pero es lo que pasa con la gente que no conoce donde se mete, tribulete. Que las cosas en un despacho parecen fáciles y en la realidad te salen las hormiguitas respondonas por todos lados y el edificio que quieres sustituir te devora y te deglute.
Y nadie dice que las cosas tengan que ser inmutables, ¡ni mucho menos! Pero de ahí a entrar como elefante en cacharrería a dos meses escasos de unas nuevas y muy previsibles elecciones generales y poner todo patas arriba, hay un trecho. Largo trecho.
Porque analicemos fríamente los resultados de esta estructura basada en las Juntas Electorales de Zona (Jez para los amigos), de esta "máquina de guerra electoral" como la definimos en su momento y muy bien definida.
Solo quisiera dar algunos datos para tener perspectiva de la rentabilidad económica del invento, amén de la política, que voces más autorizadas hay para desentrañarla.
En términos electorales podemos decir que en las elecciones autonómicas de mayo del año pasado conseguimos 27 escaños y 587.849 votos, que traducido a ingresos por subvención electoral supone la bonita cifra de 539.491,86 € por escaños y 593.828,49 € por votos. Lo que nos da un total de 1.133.320,35 € de ingresos para el partido, cuando lo invertido en términos económicos fue irrisorio, no computa en este cálculo las horas, los esfuerzos, los desvelos, las alegrías, los disgustos y demás que cientos, miles de magníficos compañeros y compañeras pusieron en la balanza para conseguir estos resultados. Compañeros y compañeras capitaneados en su mayoría por los responsables de la Secretaría de Organización Autonómica y los responsables de las JEZ.
Pero llegaron las elecciones generales del 20D, y nuevamente nos pusimos en marcha, como una piña, montando un equipo de campaña liderado por Luis Alegre, como no podía ser de otro modo en su calidad de Secretario General, Miguel Vila (Secretario Político), Emilio Delgado (Secretario de Organización Autonómico) y Tania Sánchez, candidata por Madrid. Si alguien tiene interés en saber quien se dejó las cejas durante esos días en la campaña de Madrid, que pregunte a los compañeras y compañeros que se dejaron la vida en ello... a mí me da la risa.
Y obtuvimos unos resultados muy importantes, 750477 votos y 8 escaños. Traducido en euros contantes y sonantes un total de 777.231 € del ala. Con una inversión de 40.000 € y, nuevamente, las horas, los esfuerzos, los desvelos, las alegrías, los disgustos y demás que cientos, miles de magníficos compañeros y compañeras.
Lo dejo aquí, para que hagamos una ligera reflexión y pensemos si en estos momentos que nos amenaza una nueva campaña electoral, nos podemos dar el lujo de desmantelar las estructuras que nos han traído hasta este nivel.
Como decía el otro, doctores tiene la santa madre iglesia....
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